Con los primeros vapores primaverales llega también la hinchazón de huevos de comer caliente ... por eso una de las opciones clásicas es el sambuchote, y si de sambuches hablamos mi corazón va con el de crudo+tomate, una excelsa combinación de saladez y humedad que sacía mis mediodías cuando el bolsillo lo permite.

Altos niveles de sodio en este fiambre fibroso y de deliciosas grasitas dan ganas de acompañarlo con una cerveza ... pero el cruel destino se burla al recordarnos que nos encontramos en el trabajo.
1 comentarios:
sodio desmedido!!! jajaja, bueniiisimo, juro mañana entrarle a un crudo yqueso!
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